Elementos Navideños

Aguinaldo:

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El origen del aguinaldo se remonta al reinado de Rómulo primer monarca de Roma, quien recibió el primer día del año de sus colaboradores unas ramas cortadas de un frutal del bosque de la diosa Strenia.

Se repitió cada primero de año posteriormente recibiendo el nombre de strena como señal de buen augurio para el resto del año.

Con el tiempo, las primitivas estrenas fueron evolucionando hacia regalos más sofisticados. Las estrenas podían ser de naturaleza tributaria, cuando eran los siervos quienes las presentaban a sus amos o gobernantes, o también, donativos, cuando eran los más poderosos quienes los entregaban a sus súbditos, en señal de buenos augurios para el futuro.

El origen etimológico de la palabra aguinaldo está en una frase romana que significa “en este año”. El padrino o la madrina daban un regalo a su ahijado. La forma tradicional del presente era un mazapán (literalmente “pan de marzo”, pues era lo típico de marzo) con una peculiar  forma de serpiente, adornado con confites y frutas escarchadas. Venía en una caja muy vistosa que luego servía para guardar los “tesoros” o juguetes de los niños.

Actualmente la costumbre consiste en que los más jóvenes recorren su vecindario cantando villancicos para pedir el aguinaldo. Según el buen hacer de los aguinalderos, la propina en forma de dulce o de propinilla era más o menos generosa. Para tal menester los mozos se ayudaban de panderetas, zambombas o botellas de anís vacías, que rascaban con un cubierto para que hiciera un sonido muy peculiar. Gaitas o guitarras llegaron después, donde los aguinaldos son más preparados y se celebran con gran organización.

Las empresas también hacen, en algunos casos,  un regalo a sus empleados y clientes especiales. Este aguinaldo navideño puede ser una cesta de Navidad, con productos de la época: turrones, cascarillas, galletas, cavas, sidra achampanada, jamones, latas de conservas, licores varios, etc… Pero también existía la costumbre de dar un pequeño dinerillo en un sobre con el que el trabajador podía comprar algo para sí mismo o su familia.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe del Aguinaldo, puedes visitar la siguiente página:

http://www.guiastur.com/NAVIDAD/AGUINALDO.htm

Carta:

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En muchos países, los niños le escriben una carta a Papa Noel con sus intenciones haciendo un balance de cómo les fue en el año y la colocan bajo sus almohadas sobre una chimenea o la despachan por correo al Polo Norte, donde el Viejo Pascuero vive preparando regalos para la Navidad. Del Papa Noel antiguo, lo único que queda son sus blancas barbas, pues su vestimenta se ha ido modificando hasta lucir ese rojo intenso e inconfundible.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de las Cartas de Navidad, puedes visitar la siguiente página:

http://www.lostiempos.com/lecturas/24-12-06/24_12_06_contenido9.php

http://www.terra.com/ocio/articulo/html/oci158129.htm

Colores Rojo y Verde:

Los colores típicos de la Navidad son el rojo y el verde. El color verde simboliza la eternidad, la vida y algunos símbolos navideños como el abeto o el muérdago deben su significación al color verde de sus hojas perennes. La poinsitea o planta de la Navidad es precisamente un símbolo en verde y rojo de estas fiestas navideñas. El rojo evoca la pasión de finalizar un año.

El verde es el color que tiene el árbol de Navidad y el rojo es el color característico de Papa Noel. Estos colores se conjugaron para simbolizar el nacimiento de Cristo y la llegada de días llenos de felicidad y regalos.

El color verde simboliza la eternidad, la vida y algunos símbolos navideños como el abeto o el muérdago deben su significación al color verde de sus hojas perennes.

Por su parte el color rojo, con el que imaginamos a Papa Noel, no viene de su antigua leyenda nórdica sino de la publicidad que Coca Cola ha hecho en Navidad durante años, vistiendo a Papa Noel con los colores corporativos de la conocida marca de refrescos: el rojo y el verde.

La Nochebuena o planta de la Navidad es precisamente un símbolo en verde y rojo de estas fiestas navideñas.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de los colores rojo y verde, puedes visitar la siguiente página:

http://www.guiastur.com/NAVIDAD/COLORES.htm

Misa de Gallo:

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Una de las más bellas y arraigadas tradiciones del pueblo católico mexicano y por consiguiente de Jalisco, es la llamada Misa de Gallo, que tiene sus orígenes desde los inicios de la iglesia católica y que perdura hasta nuestros días.

La Misa de Gallo se celebra la noche del 24 de Diciembre a las 24 horas, para amanecer el 25 en un marco bellamente adornado con hilos de heno, escarcha y esferas; la misa se celebra para conmemorar el nacimiento del Niño Dios y en ella las 2 lecturas y el evangelio se enfocan a narrar el nacimiento de Jesús.

En la mayoría de los templos se levanta un nacimiento en el que destacan las figuras de José, María y el Niño Dios, el cual se coloca al empezar la misa y al final de ella se le cantan arrullos y villancicos.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de la Misa de Gallo, puedes visitar la siguiente página:

http://www.guiastur.com/NAVIDAD/MISADELGALLO.htm

Pastorelas:

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Según se dice, en 1524 Fray Pedro de Gante pide a los poetas sobrevivientes de la corte de Moctezuma escriban un himno náhuatl para honrar a la Virgen, y así se lo comunica al rey Carlos V. Los franciscanos usan entonces la representación teatral religiosa como ritual para instruir a los nativos. El inicio formal de las pastorelas es ubicado por algunos historiadores en 1527, cuando se presentó en Cuernavaca la comedia de los reyes. La comunidad indígena utilizaba las pastorelas incluso para “limpiar el aire de los malos espíritus”, aún cuando en las postrimerías del siglo XVI y principios del siglo XVII la Santa Inquisición prohíbe este tipo de manifestaciones por su irreligiosidad. La pastorela nació en nuestra tradición cultural decembrina como una forma de diseminación de la doctrina cristiana que rápidamente se convirtió en una auténtica manifestación de teatro popular.

Durante la colonia, las órdenes religiosas aprovecharon la fuerte tradición teatral de la cultura náhuatl para propagar en forma didáctica la evangelización. Los Jesuitas, llegados a la Nueva España en 1572, y quienes ejercieron amplia influencia en la educación del pueblo, fueron los principales impulsores de los coloquios. Las pastorelas que desde entonces pueden llamarse género teatral se vuelven de lo más flexible en su intención y representación. Las pastorelas de las iglesias, que conservan su contenido esencialmente religioso y un lenguaje culto, surgen y se desenvuelven las pastorelas tradicionales representadas en las zonas rurales. Se caracterizan por un lenguaje rudo y esencial propio de pastores; están impregnadas de cierto humorismo involuntario y son ingenuas y picarescas. Sus autores son anónimos, están escritas en verso, y tienen mucho de improvisación.

La pastorela nació en nuestra cultura decembrina como forma de diseminación de la doctrina cristiana que rápidamente se convirtió en una auténtica manifestación de teatro popular. Su origen se remonta a las prácticas del teatro medieval llamadas Autos sacramentales, que son representaciones ejemplares de cuadros de la historia sagrada adaptados para el pueblo sencillo de manera didáctica.

Ligada a su origen religioso, la pastorela es la recreación de las peripecias que enfrentan los pastores para llegar a la adoración del niño Jesús, que ha nacido en Belén. En el camino tienen que luchar con los demonios, que representando los 7 pecados capitales, les imponen todo tipo de trampas, obstáculos y tentaciones para hacerlos desistir. El arcángel san Miguel, libra una intensa batalla con Lucifer y finalmente triunfa sobre él. Se trata de una confrontación entre el bien y el mal de la que se desprenden ciertas lecciones.

En los primeros años las pastorelas se convierten en importantes elementos de comunicación y participación social, que adquieren un nuevo carácter al salir de los atrios de las iglesias para escenificarse principalmente en los pueblos de las zonas rurales sobre todo en las calles, y plazas donde se recogen costumbres y prácticas de cada región. Así para fines del siglo XVI pueden encontrarse referencias de una pastorela propiamente mexicana, sobre todo en estados de antigua influencia jesuita: Puebla, Querétaro, Guanajuato y Jalisco entre los más importantes. A partir del siglo XVII y hasta nuestros días, las pastorelas adoptan 4 variantes en las que se aprecian cambios y adaptaciones que las van integrando paulatinamente a nuestra identidad cultural.

Además de las pastorelas de las iglesias que conservan su contenido esencialmente religioso y un lenguaje culto, surgen y se desenvuelven las pastorelas tradicionales representadas como hemos señalado en las zonas rurales y en los barrios con vieja tradición urbana, se caracterizan por un lenguaje rudo y esencial propio de las comunidades de pastores, están impregnadas de cierto humorismo involuntario y son ingenuas y picarescas.

La pastorela teatral nace de la pluma de José Joaquin Fernández de Lizardi, quien escribe en el siglo XIX “La noche más venturosa”, primera pastorela de la que se tiene noticia entre las presentadas en un teatro con actores profesionales y un lenguaje culto, que si bien retoma la tradición, también establece ciertas diferencias. Desde entonces todos los años, en la época de Navidad y principios de enero, los teatros mexicanos son escenario de este género dramático.

Pese a indudables transformaciones las pastorelas han conservado hasta la fecha un contenido y una estructura más o menos permanentes. El tema central sigue siendo el nacimiento del niño Dios, incorporándose algunos personajes nuevos.

En la pastorela mexicana los personajes fundamentales son los pastores, Lucifer, San Miguel, José, María , el niño y un anciano ermitaño. También se han añadido cantos, música y danzas que manifiestan la evolución de la cultura popular, Su estructura incluye caminatas, diálogos entre Lucifer y sus diablos, diálogos entre diablos y pastores, diálogos entre pastores y un debate entre ángeles y demonios protagonizado por la batalla entre Miguel y Lucifer. La adoración de los pastores marca la pauta final y la despedida.

Finalmente es importante considerar que cada pastorela es una gran ocasión para que el pueblo mexicano ponga en juego su creatividad e ingenio para reflejar la realidad social a través de nuestras tradiciones culturales en Navidad.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de las Pastorelas, puedes visitar la siguiente página:

http://www.diocesistoluca.org.mx/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=646&Itemid=2

Posadas:

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Las posadas, fiestas tradicionales de fin de año, se celebran en México desde hace 398 años. Los antiguos mexicanos celebraban en la época invernal el advenimiento de Huitzilopochtli, dios de la Guerra, que se efectuaba en el mes llamado Panquetzaliztli, correspondiente en el calendario juliano al lapso que va del 7 al 26 de diciembre, temporada que coincidía con la práctica europea de celebrar la Navidad. Probablemente fueron religiosos agustinos quienes promovieron la sustitución de personajes en estas festividades en su tarea de evangelización, desapareciendo a Huitzilopochtli del culto, pero mantuvieron la celebración durante la misma época, con características diferentes y siguiendo la tradición cristiana.

Los religiosos encargados de la evangelización representaron en las posadas el peregrinar de José y María a su salida de Nazaret en camino a Belén y, posteriormente, el nacimiento de Jesús. Esta representación se conforma de nueve posadas, que se inician el 16 de diciembre y consiste en solicitar alojamiento en ese simbólico camino a Belén hasta el día 24, fecha del nacimiento de Jesús. Uno de los lugares donde se establecieron los agustinos, fue el pequeño pueblo de San Agustín Acolman, situado a unos cuarenta kilómetros al noroeste de la Ciudad de México, en el camino a Teotihuacan. En este lugar se originó la práctica de las posadas, cuando en 1587 fray Diego de Soria obtuvo del Papa Sixto V una bula (permiso) en la que autorizaba la celebración en Nueva España de unas misas llamadas de aguinaldo, del 16 al 24 de diciembre, y que se llevaban a cabo en los atrios de la iglesia. Entre estas misas se intercalaban pasajes y escenas de la Navidad.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de las Posadas, puedes visitar las siguientes páginas:

http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=3180&tabla=nuestromundo

http://www.pvmirror.com/artculture/175-posadas-esp.html

Piñatas:

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El sitio donde se elaboró por primera vez una piñata en 1587 aún puede ser visitado. Se trata del ex convento de los Agustinos, una construcción con reminiscencias moriscas erigido en 1539, a unos cuantos minutos de las famosas pirámides de Teotihuacán.

En ese lugar, los religiosos españoles decidieron evangelizar a los indígenas a través de un objeto simbólico, en realidad originario de China e Italia, que representaba al diablo y sus tentaciones.

Las primeras piñatas de la entonces Nueva España coincidieron con las fiestas dedicadas a Huitzilopochtli, el dios azteca de la guerra, mientras que en Europa se festejaba el nacimiento de Jesucristo.

El complemento indispensable en las posadas son las piñatas que tiene un origen bastante incierto, aunque llegaron a México por medio de los colonizadores españoles y éstos, a su vez, las conocieron por los italianos. Por algunas informaciones se atribuye a Marco Polo haber llevado las piñatas a Italia en el siglo XII después de que las conoció en oriente. En efecto los chinos confeccionaban una figura de vaca, de buey o de búfalo cubierta con papeles de colores a la que le colgaban instrumentos agrícolas. Esta figura servía para realizar una ceremonia al inicio de la primavera, que coincide con el año nuevo chino, los colores de la figura representaban las condiciones en que se desarrollaría el año, en relación con la agricultura. El buey o la vaca estaban rellenos de semillas de cinco clases que se derramaban cuando los mandarines las golpeaban con varas de diferentes colores.

Después de haberla vaciado, se quemaba el papel y era el momento en el que la gente trataba de obtener un poco de esas cenizas ya que eran consideradas de buena suerte para todo el año. Al pasar esta costumbre a Europa tuvo otra aplicación, ya que con otras creencias religiosas se le adoptó para la Cuaresma; al primer domingo se le llamaba Domingo de Piñata. Esta era una olla de barro con papeles de colores que estaba llena de dulces, y para romperla, se vendaban los ojos. Cuando llegó a América, y considerando su ambiente festivo, se le usó para atraer a la gente a las ceremonias religiosas. Posteriormente el pueblo se apropió de ella para las celebraciones populares y fue así como se ha conservado entre nosotros. Puede aventurarse, sin embargo, que las piñatas en nuestro país son producto del sincretismo cultural. Si las teorías sobre su origen son diferentes, no lo son menos acerca de su simbolismo. Mas entre todas las interpretaciones que se han formulado la más común es la de que representa la lucha que sostiene el hombre valiéndose de la fe, simbolizada por el palo para destruir el maleficio de la pasiones, que originalmente tiene siete picos que representan los siete pecados capitales de la religión cristiana.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de las Piñatas, puedes visitar la siguiente página:

http://www.laprensa.com.ni/archivo/2004/diciembre/21/revista/revista-20041221-04.html

Villancicos:

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En sus inicios, los villancicos eran composiciones populares anónimas en verso y con estribillo, con temas profanos o religiosos, que se cantaban en diversas festividades, entre las que destacaban las de Navidad. Algunos especialistas consideran que el término deriva de “villano” o campesino, ya que los cantos se usaban desde la Edad Media en las zonas rurales españolas.

Posteriormente hacia el siglo XV aparecen en España los villancicos de autor, que se basan en las canciones populares profanas, y en otros casos los villancicos de carácter religioso y navideño hacia el siglo XVI, destacando Lope de Vega (1562-1635), y sobre todo Santa Teresa de Ávila (1515-1582).

En todas las culturas occidentales europeas, particularmente las cristianas, existen tonadas, coplas o canciones navideñas, pero cada una de ellas tiene su nombre particular, por lo que el nombre de villancicos, sólo se refiere a las composiciones de origen español y, como veremos a continuación, a las escritas en el Nuevo Mundo.

Los Villancicos en México.

Dentro de los recursos que utilizaron los misioneros para sus tareas de evangelización, se encuentran los villancicos, traídos por los franciscanos a la Nueva España desde el siglo XVI. Algunos cronistas de la época (Motolinia y Mendieta) afirman que una vez aprendida la nueva lengua y luego el canto europeo por los indios, comenzaron a componer villancicos con su particular estilo y villancicos en su propia lengua. Pronto destacó también el coro de los infantes indios, instituido por el Cabildo Metropolitano en 1543, fruto de las generaciones de jóvenes indios que habían sido musicalmente instruidos en el Cuicacalli.

Por su parte Pedro Henríquez Ureña señalaba que ya desde finales del siglo XVI se componían villancicos para las fiestas obligatorias de las Catedrales de México y Puebla, simultáneamente al desarrollo de los villancicos en España, en donde se escribían y se imprimían letras con elementos populares, imitando a lo divino teniendo como consecuencia rudimentarios dramas líricos sacros.

En los romances, glosas, villancicos y juegos de Nochebuena se invade el elemento popular, y por contraste se parodia lo divino de los viejos romances, difundiéndose con el tono y la música de las canciones picarescas. Destacaron los villancicos compuestos por Sor Juana Inés de la Cruz o atribuidos a ella con otras letras sacras. Sin embargo la inclusión de lo popular en las ceremonias eclesiásticas perduró hasta mediados del siglo XVIII, cuando el racionalismo prohibió, durante los Autos Sacramentales, las canciones vernáculas en las catedrales. Frente a este rechazo de lo popular, ordenado desde España, la inspiración popular “a lo divino” perduró, aunque menguada y dispersa, en los cánticos de las “Posadas” mexicanas.

Las aportaciones indígenas a los villancicos son tan indiscutibles como las de otras ramas de las artes en la cultura novohispana, por ejemplo la arquitectura, la escultura o la pintura. Sor Juana Inés de la Cruz registró y enriqueció las aportaciones indígenas, y Salvador Novo las rescató.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de los Villancicos, puedes visitar las siguientes páginas:

http://www.uv.mx/Popularte/Esp/scriptphp.php?sid=378

http://www.legiondemaria.com.mx/modules.php?name=Sections&op=printpage&artid=143

Intercambios y Regalos:

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Durante estas fechas parece que la gente celebra algo, pero la realidad es que la Navidad se convierte en un signo de intercambios (regalos, favores, etc.) que, además, propicia una aceleración de las pautas de relación. Se restablece momentáneamente esa relación de amistad que se había perdido un poco o totalmente, y, por supuesto, se estrechan los lazos familiares. Una de las características definitorias de la Navidad es que se intensifican las relaciones entre los amigos y la familia. Otra es el intercambio de regalos que, sin embargo, no es un hecho exclusivo de nuestra sociedad.

Desde la más remota antigüedad, el solsticio de invierno y el cambio de año fueron considerados como un tiempo en el que era obligado ofrecer obsequios a los dioses y a los monarcas, asi como intercambiar objetos entre amigos, familiares y vecinos, teniendo en cuenta que el obsequio representa un gesto emocional, con independencia del valor económico que pueda tener el obsequio ofrecido.

Por cierto, es muy importante que el obsequio lleve la marca personal de la persona que lo hace. Cuando los japoneses inventaron el papel decorado para envolver regalos querían demostrar que el ritual que rodea la entrega de un obsequio, desde el primer golpe de vista, debe estar presidido por la máxima belleza, delicadeza y personalización posible.

El acto de hacer regalos a los demás reside en el simbolismo que subyace bajo las celebraciones del solsticio de invierno, fecha en que hoy celebramos la Navidad. La generosidad que representa el retorno del sol y, con él, la inminente llegada de la primavera y sus dones de fertilidad agrícola y ganadera, se traduce en el intercambio de regalos que pretende informar y agradecer que el pasado haya sido propicio, compartiendo parte de los que se obtuvo con los otros y demandar a los dioses que el futuro sea tanto o más favorable que el pasado.

Este es el significado fundamental que tienen los regalos navideños; mantenerlo o recuperarlo, supone la diferencia entre un comportamiento consumista y absurdo y otro generoso que nos hace disfrutar más de cada regalo.

La costumbre de hacerse regalos como expresión de buenos deseos se remontar a los tiempos de la fundación de Roma a mediados del siglo VIII a.C.

Según la leyenda, Tatio, gobernante de Roma junto a Rómulo, recibió un feliz augurio mediante unas ramas cortadas en un bosque consagrado a la diosa Strenia que le fueron ofrecidas el primer día del año y, en conmemoración de este suceso Tatio promulgó que este gesto se convirtiera en una costumbre para lo sucesivo y, en honor de aquella diosa del bosque, denominó strena a este tipo de regalo.

Al principio, el intercambio de regalos consistía principalmente en ramas de árboles, sustituidas luego por figuras secas de miel, nueces, monedas de bronce, etc.

Las celebraciones en que los romanos intercambiaban los regalos fueron las Matronalia (1 de marzo), que era la fecha en que comenzaba el Año Nuevo y las Saturnales (17 de diciembre) que era la fecha en que conmemoraban el paso del Año Viejo al Nuevo. Esta fiesta, en el siglo I a.C ya duraba hasta el día 23 de diciembre.

Con el paso de los años, el simbolismo de los regalos fue evolucionando, debido en parte al espíritu práctico de los romanos y los regalos se fueron diversificando en función del poder adquisitivo de quienes los entregaban. Las ramitas de árboles y arbustos terminaron siendo un complemento a otros regalos más útiles y consistentes como dulces, frutos secos, telas, …

El siguiente paso, para aquellas personas que podían permitírselo consistió en obsequiar con piedras preciosas o monedas de oro o plata, aunque sin olvidar las hojitas vegetales.

Una costumbre ancestral decía que nadie debía presentarse ante dioses, profetas o reyes sin llevarles un obsequio digno para su posición. Así, Calígula, durante las Saturnales se colocaba en la puerta de su palacio para recibir las estrenas que los romanos, en forma de monedas, le ofrecían en señal de buen augurio.

En Gran Bretaña, por ejemplo, desde muy antiguo, durante la Navidad, los monarcas, imitando a Calígula le pedían estrenas a los súbditos, principalmente a los nobles y el clero. Debía existir gran generosidad en estos regalos, ya que se cuenta que la reina Isabel I (1558-1603) tenía en las estrenas navideñas su principal fuente de ingreso para llenar su amplio guardarropa.

A medida que el Imperio Romano fue extendiéndose, lo hizo también la costumbre de intercambiar regalos. La fecha tradicional para realizar este ritual fue siempre el inicio del Año Nuevo, pero la Iglesia católica con el fin de cambiar el significado de todas las celebraciones paganas trasladó el intercambio de regalos al día de Navidad.

La celebración actual del Año Nuevo todavía se conserva, o se está recuperando en muchas partes retomando la costumbre de hacerse pequeños y simbólicos regalos que encajan perfectamente con el espíritu de la leyenda de Tatio.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de los Intercambios, puedes visitar las siguientes páginas:

http://www.imistyle.com.ar/01-regalos-navidenos.html

http://dukebody.blogsome.com/2006/12/23/117/

Cábalas de Año Nuevo:

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Hay cábalas para todos los gustos y, aunque muchos digan que es una tontería, llegadas las 12, más de alguien salta con el pie derecho, aparece con maletas o se pone a subir y bajar escaleras como loco.

Astrológicamente, al celebrar el año nuevo celebramos la revolución del Sol, es decir, la Tierra ha dado una vuelta completa más alrededor del astro rey, y en esa vuelta ha pasado por cada uno de los 12 signos. Por lo tanto, “al celebrar el Año Nuevo se renueva la energía y, como en todo nuevo comienzo, llega la esperanza”, cuenta la astróloga Carolina Barros.

“La mayoría de las cábalas de estas fechas son prestadas y vienen de los españoles” cuenta el comunicador Héctor Véliz a Publimetro.

Por ejemplo uno de los ritos más clásicos como el comer lentejas viene de Europa que en esta época está en invierno y este alimento tienen gran cantidad de vitaminas y minerales por lo que es bueno para “pasar bien” estos meses.

Sobre las uvas, Véliz revela que la cábala se funda en un año en que las cosechas vi­tivinícolas fueron demasiado abundantes por lo que los agricultores inventaron esta tradición.

Sobre la ropa interior amarilla, el experto es claro: “Ojo porque la gente no se fija en el tono. El amarillo pálido es símbolo de traición por lo que hay que usar un color intenso que significa prosperidad y pasión”.

La noche que nos traspasa al siguiente año está llena de cábalas y supersticiones que tienen que ver con buenos augurios para el año que comienza.

En México, la mayoría de las supersticiones que se llevan a la práctica la noche del 31 de diciembre fueron introducidas por los colonizadores españoles y se arraigaron con más fuerza en la ciudad que en los sectores rurales. Las cábalas que más se realizan son:

- La tradición de las 12 uvas: en el sitio que ocupa cada comensal se coloca previamente un pequeño frutero con 12 uvas y, de acuerdo con el ritual, se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj. Idealmente seis verdes y seis moradas. De esta forma, los anhelos y aspiraciones se hacen realidad… por lo menos eso dicen.

- Sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas: trae matrimonio.

- Recibir el año nuevo con dinero dentro de los zapatos: trae prosperidad económica.

- Para tener mucha ropa nueva: la noche del 31 debes usar la ropa interior al revés.

- Poner un anillo de oro en la copa de champaña con la que se hará el brindis: te asegurarás que no falte el dinero (ojo con tragártelo).

- Cocinar una corvina sin quitarle las escamas: para asegurarse un buen pasar económico (quien la coma tendrá tanta plata como escamas haya comido).

- Encender velas de colores: las azules traen la paz; las amarillas, abundancia; las rojas, pasión; las verdes, salud; las blancas, claridad, y las naranjas, inteligencia.

- Repetir en voz alta o mentalmente la frase “Voy a ser feliz este año” junto a los doce campanadas.

- Si se sale a la calle, tratar que la primera persona que se vea sea joven, ya que mientras menor sea, mayor será la felicidad.

- Sacar las maletas a la puerta de la casa para tener muchos viajes el año que comienza. Mejor aún es dar la vuelta a la manzana arrastrando las maletas.

- Usar ropa interior amarilla la noche de fin de año, para asegurar felicidad y buenos momentos. Mejor usarla por el revés y cambiarla al derecho despues de medianoche. Mucho mejor si los calzones son regalados.

- Comer una cucharada de lentejas (cocidas) dentro de los primeros minutos del nuevo año para tener prosperidad.

-Lavarse las manos con champaña y azúcar: para tener dinero. A las 12 de la noche, se meten las manos a una fuente con azúcar. Luego se lavan con champaña.

-Repartir espigas de trigo: símbolo de la abundancia. Lo ideal es repartirlas entre todos los asistentes (que todos tengan en las manos la medionoche) y tambien esparcirlas por la casa.

-Quemar al muñeco “viejo”: para desprenderse de las cosas malas del año que termina. Es necesario hacer un muñeco con la ropa vieja. Si se quiere, se le puede poner en el bolsillo una lista con todas las cosas malas del año que quieren eliminarse. Se debe poner en un lugar sin riesgos de incendio. A medianoche se le prende fuego.

La conocida astróloga Nena Borrero recomienda, como una costumbre sabia y sana, ocupar algunos momentos del último día del año que se va, limpiando y ordenando la casa, pues el estado del lugar en que vives reflejará el desarrollo de tu vida el año que comienza. “Entre más limpia, ordenada y radiante, mejor será tu vida”, recomienda en su sitio web.

También propone encender velas blancas, rojas y verdes y dejarlas encendidas, en un lugar a prueba de incendios, hasta que se consuman por completo.Deben estar encendidas a la medianoche. Estas velas representan amor, armonía, salud y prosperidad para el año.

Básico, en todo caso, es tener fé en lo que estás haciendo. Y para terminar, sugiere rezar a medianoche, “por ti mismo, por tus seres queridos, por la humanidad, por el planeta y el universo entero, y que des las gracias por todos los dones que recibiste durante el año que se acaba”.

Si quieres conocer más sobre lo que se sabe de las Supersticiones de Año Nuevo, puedes visitar las siguientes páginas:

http://www.guiaregional.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=699

http://www.publimetro.cl/content/view/111048/Origen_de_las_c_balas_de_A_o_Nuevo.html

1 Comment »

  1. 1
    rosa Says:

    esta chido esta seccion para qu los chavos hagan las tareas……………………….


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